Fa uns dies "El Pais" informava de la presentació d'un estudi molt interessant elaborat per dos economistes espanyols de la London Scool of Economics. Es tracta d'un anàlisi en el que s'estudia quantitativament la relació entre els estudis i l'experiència empresarial dels Presidents de les Caixes d'estalvi i l'evolució de magnituds com el volum de prestecs immobiliaris, de préstecs a particulars i la solvència i la morositat de les carteres de les Entitats. Els resultats són impactants i demostren una molt important correlació entre aquestes variables.
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..."Zapatero(ofici no president¡) a tus zapatos"...
ResponEliminaSi tothom fes be la seva feina, sigui la que sigui, tot ens aniria millor ...
Aunque no soy quién para rebatir un sesudo estudio de la London School, sí que me gustaría añadir algunas cosas.
ResponEliminaEn particular, referidas a la Caixa d'Estalvis en la que presto mis servicios desde hace ya 34 años.
El Presidente en nuestra entidad (y en otras) es tan sólo un hombre de paja. En la nuestra, además, el referido hombrecillo, no sólo no tiene un máster, sino que no tiene ni la más pajolera idea de qués es una entidad de crédito. El tal hombrecillo fue, antaño, noble, perteneciente a una familia del más alto abolengo de nuestra ciudad. Vivía de las rentas de unas tierras que no supo rentabilizar y, acostumbrado al dolce far niente, fue perdiendo rentas a medida que iban avanzando las décadas de nuestro ya traspaasado siglo XX y los modos de producción y rentabilizar inversiones fueron sofisticándose.
Fue así como decayó su poder asquisitivo pero no su pedigree, que lucía con decadencia pero con la soltura propia del que ha sido siempre un bon vivant, entre la burguesía advenediza que, a falta de títulos, gustaba (y gusta) de codearse con la alta nobleza. Y así, por pertenecer a una familia regia, acabo dándole lustre al cargo de Presidete y, nombrado por un "Ingeniero" que fue Director General durante más de 25 años, ha ido ocupando (calentando, más bien) la codiciada silla de President en el último lustro.
Pero si ya ha quedado demostrado que no todos los Presidentes son del ramo, y menos aún que los Presidentes de todas las entidades tengan algo más que un cargo honorífico (el nuestros ni siquiera cobra un sueldo), no está de más que aclare que, aun sabiendo teóricamente de qué va esto, los susodichos Directores Generales o Presidentes que sí presiden y son ejecutores, tengan claro a qué juegan. O mejor dicho, sí que saben a qué juegan, y sí saben con lo que juegan (no con su patrimonio, desde luego, ni con los dividendos de los accionistas). Y de esos lodos llegan estos barros. Porque, no nos equivoquemos, algunos, como los que yo me sé, sí que tienen másters, y estudios post-grados y tal y tal, pero también tienen una ambición desmesurada, una arrogancia supina y una codicia sin límites, y les importa un pimiento qué le pasa a la Entidad que dirigen mientras ellos saquen un buen provecho de la misma. Y a las pruebas me remito. No es sino por culpa del poder a repartir por lo que la fusión a dos bandas entre Caixa Penedès y Caixa Laietana se ha ido a pique. Es por la ambición sin medida de unos u otros (qué más da) que la unión de estas dos útlimas cajas catalanas se ha ido al traste, por el momento. Pero no es menos cierto que su situación, nada envidiable, la de las cajas, se entiende, viene motivada por una mala gestión, fruto no sólo de su incapacidad, la de ellos, ni del ciclo económico, sino por la desmedida ambición personal, por su megalomanía, que les ha llevado a autorizar operaciones más que discutibles, otorgando préstamos sin ton ni son a amigos, amiguetes y otras huestes, cuando no directamente a ellos mismos.
En fin, que la London School tiene razón, y cuando hay políticos al frente que no tienen conocimientos sobre la materia que han de tratar la entidad se resiente, pero no es menos cierto que un político puede ser inteligente y rodearse de gente que también lo sea y conozca de qué va la materia, y ser capaces de poner rumbo correcto a la nave, y que por contra, hay quien se cree que sabe más que los demás y se rodea de gente que no le haga sombra para hacer y deshacer sin control, con los resultados que todos sabemos. Y es que, el alto directivo que esté libre de pecado en esta convulsa selva llamada sistema finaciero, que arroje la primera piedra.