Le estábamos dando unos días al 2013. Después
de la Nochebuena, los deseos con las doce uvas y el enternecimiento
generalizado que siempre deja una Cabalgata –aunque sea la de Madrid-, buscábamos
desesperadamente cualquier excusa para un post optimista. Pero como pueden
deducir si comprueban la fecha de hoy, no ha sido tarea fácil.
Empezamos el año tocando el claxon con la vana
ilusión de levantar un poco el ánimo a decenas de personas recién despedidas
que acampaban a las puertas de la empresa Roca, en Alcalá de Henares. A los
pocos días se hacía efectivo el ERE masivo en Telemadrid y los trabajadores
pedían a la gente que se acercara a la Ciudad de La Imagen, para mostrar su apoyo a todos los que, bien
de mañana, habían recibido una carta de despido. Casi 900 personas a la calle,
pero ningún directivo entre ellas. Impresionaban las conversaciones, las
pancartas, las lágrimas y, sobre todo, los carritos de bebés aquel sábado frío.
El ánimo de los madrileños andaba decaído. Y
eso que aún no sabíamos la semana de tránsfugas sanitarios, áticos millonarios
y viajes a los Alpes suizos que se nos venía encima. Ya era 12 de enero. Pero
el 13 ocurrió. Por desgracia, ninguno de los despedidos recuperó su empleo,
pero aquella victoria fue una pequeña venganza: el Estu ganó al FC Barcelona de
baloncesto en casa, 88-66; y de chiripa, como le pasan las cosas al Estu,
logramos clasificarnos para la Copa del Rey.
Ganar estuvo bien; ganarle a un equipo grande
y rico, aunque no fuese el Madrid, estuvo aún mejor; pero lo realmente
fantástico y reconfortante fue el grito atronador de las gradas al canto de
“Sa-ni-dad, Pú-bli-ca” seguido del inigualable “Somos un equipo de patio de
colegio”.
Gracias, Estu. Nos vemos en Vitoria.
Hernandez y Fernandez
1 comentari:
Demencial!!!
Publica un comentari a l'entrada